Lo que Bad Bunny nos enseñó de Marketing en el Súper bow

En marketing siempre insistimos en enseñar a las personas que: primero estrategia, después tendencia. Las modas pasan, pero las marcas que entienden su rol permanecen. Por eso hoy vale la pena detenernos a analizar qué nos enseñó el show de medio tiempo de Bad Bunny al emprendimiento y al marketing.

El show de medio tiempo del Super Bowl no es solo entretenimiento. Es una de las plataformas de comunicación más poderosas del mundo. Y Bad Bunny la utilizó para dar una verdadera clase magistral sobre estrategia cultural, construcción de marca y lectura del contexto.

Para quienes emprendemos, lideramos marcas o trabajamos en marketing, este evento deja importantes aprendizajes sobre cómo conectar, cuándo hablar y desde dónde hacerlo.

En marketing y negocios, la cultura no es un accesorio. Es la esencia. Bad Bunny no “incluyó” elementos culturales para cumplir una cuota; construyó todo el relato desde la cultura que representa como: idioma, ritmos, símbolos, estética y narrativa. Las marcas que realmente conectan no son las que copian tendencias culturales, sino las que nacen desde una identidad clara.

Otro aprendizaje es que: en los negocios solemos pensar que hay que salir al mercado rápido. Pero no todo lanzamiento, mensaje o campaña funciona en cualquier momento. El Super Bowl no es cualquier escenario. Bad Bunny entendió el timing: una audiencia global y un contexto social sensible, con conversaciones abiertas sobre identidad, migración y representación. Lanzar un producto, una campaña o un discurso sin leer el contexto es perder impacto, por más bueno que sea el mensaje.

En este evento también Bad Bunny demostró que entendió algo fundamental: una buena marca no busca gustarle a todo el mundo, busca ser fiel a lo que es. Cantar en español cuando el mercado pedía inglés. Defender causas sociales cuando “no era conveniente”. Sostener una postura incluso cuando incomoda. Eso no es improvisación, es estrategia.

Más allá del espectáculo, el mensaje fue claro: cultura, identidad y voz. Y ahí está el aprendizaje más potente para los emprendedores: Cuando conectas con valores, construyes comunidad, no solo clientes. Cuando representas algo, dejas huella.

Finalmente, todo esto nos demuestra que la mejor estrategia no persigue modas, crea significado. Y los negocios que trascienden son aquellos que entienden su cultura, su momento y su rol en la sociedad.

Ese es el marketing que no grita. Ese es el marketing que representa.

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